Nosotros ya estamos conectados

La apropiación de las tecnologías digitales por parte de la ciudadanía está permitiendo el auge de nuevos modelos de organización distribuidos y autogestionados que promueven la innovación social.

Estas apropiaciones traen a la palestra una serie de temas contingentes que son necesarios plantear en un territorio como el nuestro. Trabajar en red supone entrar en la dualidad de lo global/local. Pareciera ser que la idea de pensar globalmente y actuar localmente cobra cada vez más sentido. Se les exige a los agentes culturales y creativos una apertura y tránsito hacia una ciudadanía global, pero a la vez una mayor conciencia por las raíces. Por su territorio.

Un segundo tema es cómo establecemos el diálogo. En territorios donde las relaciones entre la gobernanza/ciudadanía, Instituciones/agentes de cambio en el territorio, han estado marcadas por una constante desconfianza, dejadez y abandono es lógico encontrarnos con un concepto de “cultura como factor debilitante del Estado, el régimen y el sistema, entendiendo estos desde el orden, lo establecido y el establecimiento. De desacuerdo a lo existente, como inflamación de una cultura inconformista en tanto motor para desear más”[1]. Necesitamos una ciudadanía que participe crítica y activamente en la política urbana. Establecer redes significa dejar atrás la concepción de círculos cerrados y permear las fronteras. Significa dialogar entre todos y todas; comunidad, instituciones públicas y privadas, donde las ideas prevalezcan por sobre las ideologías.

Muchas veces se le exige a la cultura resolver problemas que el Estado, mediante sus instituciones creadas para tal caso, no ha podido, no ha querido o no se ha decidido a enfrentar. Uno de los principales problemas de las instituciones en estas últimas décadas es que no ha sabido cómo interpretar las demandas que la ciudadanía ha realizado. Y en el caso de que haya podido interpretarlas, no han sido incapaces de conectar en cuanto a lenguajes, dinámicas y adaptación a los nuevos modelos de organización, gestión, financiamiento y comunicación.

El trabajo en red es necesario para esta época hiper-conectada. Ha permitido crear una filosofía de la libre circulación, del ouishare, aprendiendo en muchas ocasiones a tomar prestadas herramientas de este sistema a nuestro favor. Los mismos usuarios las han hecho suyas y han comenzado a adaptarlas a todos los aspectos de la vida.

Tal como dice José Ramón Insa: “es necesario organizar y canalizar la fuerza ciudadana que se genera a través de estos medios y encauzar una nueva creatividad cultural. El fortalecimiento de la sociedad red, no significa la explosión de aparataje tecnológico, como tampoco tiene nada que ver con lo que hoy observamos (y se nos quiere hacer tragar del open governement) sino con la canalización del activismo cultural que se genera a través de la red como espacio que favorece, promueve, y reconoce la creatividad y pone en cuestión la inmovilidad de las estructuras y la capacidad de movimiento de las instituciones”

Nosotros ya estamos conectados, trabajamos en red y queremos seguir haciéndolo. Pero ya es hora de exigir que las instituciones que gobiernan esta ciudad también lo hagan. Debemos remar todos para el mismo lado.

Por César Olivares Palma.

[1] Lukas Jaramillo, “Parcharte: una existencia en red y en territorios”, en Ciudades Creativas Volumen 5; Espacio público y cultura en acción. [Félix Manito editor], Barcelona, 2013. Kreanta.

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