TODOS LOS PROBLEMAS DEL MUNDO

La ciudad se ha convertido en el contenedor de todos los problemas del mundo. Valparaíso, necesita cambios, cambios urgentes, que aseguren una real transformación de la ciudad en todos sus ámbitos. Nos hemos empeñado tanto en olvidar la memoria y en negar la realidad de nuestra contingencia, que esa realidad nos explotó en la cara. Y no sabemos qué hacer. 

En una sociedad en la que el poder económico globalizado superó a nuestro poder político que sigue siendo nacional y local, nos enfrentamos a instituciones más pendientes de las fluctuaciones de mercado que en los ciudadanos. Más preocupados en sobrevivir, que en orientar flujos globales de bienestar social y cultural, en beneficio de los ciudadanos. Desde estas lagunas que la gobernanza produce surgen movimientos sociales, con marcado énfasis territorial que buscan experimentar y explorar nuevos modelos, lenguajes y diálogos para poder transformar el territorio.

Hoy, debemos conocernos y re-conocernos, y aunar esfuerzos para conseguir hacer cosas. Antes de pensar en exportar servicios creativos, debemos hacer el ejercicio de importar(nos) nosotros mismos. Los cambios reales vienen en pequeños paquetes. La suma de esos pequeños paquetes logra cambiar modelos y paradigmas anquilosados en nuestra sociedad. Debemos conseguir un crowdfunding[1] mental, en el que cada uno de los hacedores aporten en esta red con sus ideas, desafíos, ansiedades, miedos y motivaciones para conseguir formar un movimiento capaz de crear masa crítica para los desafíos que enfrentamos/remos como barrio, ciudad, como ciudadanos y como sector creativo y productivo.

Necesitamos visibilidad. Pero para eso, necesitamos crear redes. Difícil reto. En palabras de Toni Puig “el principal problema de una sociedad en red no es la tecnología, es la política. (…) debemos apostar decididamente por otros instrumentos de la sociedad civil para potenciar, sostener e incrementar la cultura, el sentido humano de la ciudadanía y la ciudad” (descarga aquí).

Surgen de inmediato interrogantes básicas. ¿Estamos dispuestos a generar cambios? ¿Sabemos qué cambios queremos?, ¿Podemos dialogar con gente e instituciones que no hablan los mismos lenguajes que nosotros? ¿Estamos dispuestos a pensar, investigar, diagnosticar, planificar y hacer ciudad entre todos? Eso como antesala de un trabajo más profundo.

Seguimos. ¿Desde dónde vamos a abordar estos cambios, desde una perspectiva económica, política, ideológica, social, cultural, etc? ¿Cómo conectamos a los ciudadanos, con la ciudad? Tarea fina la que debemos enfrentar.

Si nuestra propuesta de cambio se realiza a través de la educación, la cultura y el urbanismo social, debemos exigirnos un grado de madurez mayor, esta vez, del tipo cultural colectivo, que genere procesos de conciencia y responsabilidad social.

La invitación está abierta: a los 126 hacedores de esta red, sigan participando de este laboratorio. Construyamos una ciudad de ideas. Una ciudad creativa.

A la gobernanza, en toda su extensión, atrévanse a arriesgar y pensar con un horizonte superior a 4 años. Necesitamos encontrar cómplices en el servicio público que crean que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Al sector privado, los invitamos a reconstruir. En un momento de la historia alguien quemó los puentes que unían la comunidad con los privados en pos de la creación de una ciudad de bienestar. Valparaíso y sus cerros fueron testigo de aquello. Intentemos reconocernos dentro de un objetivo común.

En las paredes pintadas y rayadas de un antiguo edificio de la popular zona de La Candelaria, en Bogotá, destaca una frase sobre las demás por la contundencia de sus palabras:

 El ruido de las balas, no permite escuchar las ideas.

Y en éste territorio: ¿Cuáles son las balas que no nos permiten escuchar nuestras ideas?

Por César Olivares Palma

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

– Felix Manito [editor] (2012), Ciudades Creativas Volumen 4 «Ciudadanía, cultura digital y emprendimiento social». Barcelona. Kreanta.

– Monica Lacarrieu, Marcelo älvarez [compiladores] (2002) La (indi)gestión cultural. Una cartografía de los procesos culturales contemporáneos. Buenos Aires. Ediciones Ciccus-La Crujía.

– Toni Puig (2003) Se acabó la diversión. Ideas y gestión que marcan la cultura que crea y sostiene ciudadanía. Buenos Aires.

[1] El crowdfunding o financiación colectiva, tal como dice su nombre, es un sistema de financiación normalmente online, que se basa en la creencia de que varias contribuciones monetarias juntas pueden llegar a convertirse en un fondo significativo para ayudar a la realización de un proyecto determinado. Mientras más grande sea tu red de contactos, más capacidad de llegada tendrás a los usuarios.

 

1 Comentario
  1. Mauricio 4 años

    Excelente artículo con una perspectiva objetiva visionaria, que invita a generar una acción frente a la contingencia abordada.
    Felicitaciones

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